MI NUEVA VIDA EN LA CAPITAL
Me encontraba sentado de copiloto junto a Franco quien atentamente
había ido a esperarme al aeropuerto y me preguntaba detalles sobre
mi viaje mientras
yo le explicaba
que era mi primera vez que viajaba en avión. . Veía como miraba
mis hermosas piernas que asomaban por debajo del vestido que llevaba
puesto en aquella tarde calurosa de verano, clima muy común en la
capital a principios de febrero.
Desde el momento de haber
amanecido misteriosamente convertido en una bellísima mujer aquella
mañana del 21 de diciembre, sin saber como ni porque mi forma de
actuar también se fue adaptando a esta nueva anatomía y casi sin
darme cuenta comenzaba a sentirme y a gustarme el poder ser una
mujer de verdad. El sentir la ropa interior femenina en mi piel me
producía una sensación de bienestar que me excitaba de una forma
diferente al que cuando era físicamente hombre. Era una situación
muy difícil de entender y mucho más de poder explicar; lo que me
producía el estar en una piel de mujer.
Al principio me costaba
el acostumbrarme a usar faldas y vestidos cosa que fue cambiando
con el transcurrir de los días y no me cansaba de contemplarme en el
espejo y admirar lo preciosa que me veía vestido así tan femenina.
También me sorprendía como se me había hecho habitual la habilidad
de maquillarme con una destreza que ni siquiera yo entendía. Me
gustaba verme y sentirme linda lo que me brindaba una seguridad en
mi mismo que lo complementaba con los conocimientos adquiridos en
mis años de universidad.
Si bien estaba nervioso por lo de mi
estreno en mi forma de viajar, creo que también lo era por la nueva
vida que se me venía en forma tan apresurada y tan abrupta. Este
viaje había sido muy apresurado. Apenas si, había tenido tiempo de
despedirme de mis compañeros de la sucursal del banco y de mi
familia, iniciando un nuevo desafío en un puesto de gerencia al alero
de Franco Polic, el hijo del dueño de toda una cadena de las
empresas más importantes de este país. Sólo eso sabía de él, pero
se había entusiasmado tanto en mi trabajo según el, que me convenció
de irme a trabajar a la principal sede de su institución bancaria
instalada en Santiago de Chile la capital de mi país, con una
oferta de sueldo y garantías personales que era imposible negarse
ante tamaño ofrecimiento.
Franco durante el trayecto aprovechaba de
explicarme los detalles de lo que sería mi nuevo puesto de trabajo
dentro de la empresa y de la cual era precisamente él prácticamente
el principal jerarca, ya que su padre tenía otros negocios que
atender.
Ahí me contó que tenía un hermano mayor que también
estaba a cargo de ciertos negocios y que el estaba al mando del
banco desde principios de este año solamente y que su experiencia no
era muy buena en este tipo de negocios.
-Pero contigo creo que
voy a respaldarme muy bien además esta Ambrosio el si tiene mucha
experiencia en esto. Ambrosio lleva muchos años en el negocio es
el segundo abordo después de mí- Me explicaba mientras conducía.
Cuando llegamos aun sector residencial de casas y edificios muy
elegantes me indicó que ya estábamos cerca del apartamento que la
compañía me había rentado.
Cuando nos detuvimos luego de
ingresar a un estacionamiento de vehículos se acercó un conserje
del edificio saludando con mucho respeto a Franco y a mí.
-Estas
son las llaves del apartamento de la señorita. Esta en el piso 11.
déjenme ayudarles con parte del equipaje- dijo el señor de nombre
Manuel Era un tipo bajito, gordo y muy agradable.
Entre ambos me
ayudaron con el equipaje mientras yo sostenía mi notebook, mi bolso de
viaje y mi cartera. Subimos por el ascensor mientras el señor me
indicaba las cosas con que contaba el edificio.
-Tiene piscina
en el ultimo piso en realidad esta en la azotea- me indicó- y
además un gimnasio. Que también esta en el primer piso junto con la
sala de lavado.
Al ingresar a la que sería mi nueva morada
casi se me sale un suspiro de admiración. El departamento que me
habían alquilado estaba muy bien decorado femeninamente hablando,
seguramente habían contratado a una especialista en el tema. Franco me
pregunto si me gustaba el lugar.
- Esta super lindo- Y lo
estaba. Ahora que estaba en ese lugar mas bien todo me parecía un
sueño un sueño del que ahora no quería despertar jamás
Este
apartamento, era demasiado pomposo para lo que yo estaba acostumbrado a
conocer hasta ese momento. Tenía un dormitorio y un baño y medio, y
reflejaba en un concepto ideal para mujeres solteras, según me
explicaba Franco, mientras abría las cortinas. Si yo fuera una
“mina pitúca” (niñita bien), entonces el sitio sería ideal para mí.
Pude apreciar los colores, las texturas y el estilo, así como
artículos de los muebles y las líneas de diseño creaban una sensación
mas que elegante, también daban a los espacios compactos una sensación
de amplitud, logrado a través de un fuerte énfasis en la transparencia y
apertura en el diseño de los elementos individuales. Una escalera de
caracol en el medio de la vivienda creaba una audaz declaración de
espacio, al tiempo que mostraba un hermoso juego de luces.
Franco
me hizo un ademán con la mano hacia la escalera antes mencionada
para que subiera. Lo hice mientras una sensación de nerviosismo
hacía que me temblaran un poco las piernas cuando creía sentir
clavada su mirada en mis muslos al sentir sus pasos que me seguían
al ir pisando los escalones en busca del segundo piso.
Me di la
vuelta para mirar a Don Manuel que permanecía de pie abajo, creo
que con su mirada clavada hacia mis piernas que desde el sitio en
que él estaba situado debería tener un angulo muy privilegiado
voyerísticamente hablando. y levantaba su brazo para despedirse.
- Señorita Alejandra , estoy a su disposición para lo que necesite. En el citó esta mi número de conserje.
- Gracias Don Manuel.
La planta superior estaba ocupada por el dormitorio, baño y vestidor,
dando forma a un moderno cuento de hadas. Yo no paraba de sorprenderme.
Franco me tomó de la mano y me condujo hacia al recamara. Quede
sorprendido. Frente a la cama, la habitación se abría hacia abajo en la
zona de comedor a través de cuatro ventanas sincronizadas, con una
cortina.
-Esto es para cuando la discreción sea necesaria – dijo
Franco con una sonrisa maliciosa. Momento en el cual volví a sentir
ese cosquilleo que había comenzado a conocer desde que me había
convertido en hembra al estar cerca de un hombre que me llamara la
atención.
En el otro lado de la habitación, una ventana oval
encerrada dentro de un nicho de asientos tapizados Chesterfield, creaba
un efecto de tocador sensible y ofreciendo un enlace visual para el
baño. La materialidad de la habitación se caracterizaba por los tejidos
blandos: Una pila de espesor, la alfombra de terciopelo, cuero blanco,
tapizado, una extensión diáfana y sin embargo, opulenta de la cortina, y
el papel pintado con motivos de flores en la pared detrás de la cama,
se compensaban y complementaban con muebles de dormitorio blancos.
- Esto es de verdad maravilloso para mí- me atreví a decirle
mientras no paraba de sorprenderme al contemplar el lugar en que
viviría.
El cuarto de baño contiguo estába rodeado por el gres
porcelánico ejecutado en franjas horizontales, lo que generaba una
sensación muy táctil. Un armario de baño con espejo de madera de roble
blanqueado se extendía a lo largo de la habitación. Con sus puertas de
espejo y múltiples compartimentos iluminados, se respiraba una sensación
de abundancia el que ofrecía un generoso espacio de almacenamiento.
Resumidamente era un departamento tan grande y muy bien equipado.
Nunca en mi vida había visto algo así. Estaba acostumbrado a vivir en
una casa de villa de clase media la cual aun mis padres no
terminaban de pagar el crédito hipotecario adquirido a 25 años
plazo en un banco de la competencia. Me ponía super feliz el pensar que
ahora ese era mi nuevo hogar y como un niño pequeño subía y bajaba
revisando todo el lugar. Franco lanzo una sonrisa y dio vuelta la
cara cuando me vio caer en la cama levantando mis piernas y
agitándolas dando unos gritos de felicidad. Supuse también que en
esas jugarretas infantiles que no podía evitar por la satisfacción
que sentía le había enseñado toda mi intimidad. Creo que se
sintió incomodo y me dejó solo aludiendo algún compromiso lo único que
dijo era que este sería mi nuevo departamento, antes de que se fuese, me
invito a salir yo por la emoción y sin pensar acepte me dijo que me
diera un baño y que en unas 3 horas regresaría.
CONTINUARA....