domingo, 16 de noviembre de 2014

Historia Una inesperada oportunidad de empezar, parte uno



Es la historia de una amiga llamada  Darian
Esta es la primera, espero que les agrade, está ambientada en la serie de ultimate spiderman.




El gran oto octavius, uno de los criminales más grandes no solo del mundo, si no de la historia, ahora, confinado en uno de los calabozos de las prisiones de máxima seguridad de shield ¿seria el final de una de las mentes científicas mas grandes de todos los tiempos?, lamentablemente era una gran mente en un cuerpo deteriorado, viejo, enfermo, ¿se limitaría shield a dejarlo morir y perecer en aquel calabozo?, se negaba, se negaba a admitir eso, ¡era el gran oto octavius¡, debía haber una manera de escapar de ahí.
Y había hallado el modo…
Días, semanas, meses trabajando, con lo poco que tenia, la genialidad de su mente no tenia limites, grandes avances científicos en tan solo esa pequeña celda, su vida la había dedicado al enlace mental con extremidades mecánicas, solo tenía que ir un poco mas allá: poner toda su mente en un aditamento mecánico, pero con el tamaño mínimo para salir de ahí.
En el elicaria, sonaba una alarma, los guardias estaban dando un reporte: oto octavius estaba muerto en su celda. pronto los agentes sacaron el inerte cuerpo de ahí, mientras que, sin que nadie le viera, una pequeña mosca revoloteaba fuera de ahí, no un insecto cualquiera, sino una perfecta maquina miniatura que almacenaba el cerebro de uno de los genios más grandes del mundo: oto octavius era libre. Ahora solo debía encontrar la manera de vaciar su mente en otro cuerpo, pero no en cualquiera, sabía bien a quien le robaría la oportunidad de continuar, el desgraciado que lo había puesto en esa celda: spiderman
Revoloteo por nueva york, siendo una maquina tan pequeña no era fácil, pero su intelecto superior lo llevaría rápidamente ala conjetura: los problemas eran la forma más fácil de atraer al arácnido. Cayó la noche y no fue difícil hallar un robo, y ahí estaba, balanceándose, su oportunidad de robar el cuerpo de spiderman ¡seria el gran oto octavius mejorado y con el poder del hombre araña ¡ voló en búsqueda de su oportunidad, quien fuera el perseguido era bueno, la araña no conseguía pillare, pero no importaba, estaba cerca, había empezado La secuencia de descarga neuronal, aquel minúscula maquina se abalanzo sobre el trepa muros mientras se preparaba para su nueva vida. Sin embargo un brusco balanceo del hero hizo que este saliera de largo hacia quien perseguía.
-¡noo¡ - soltaría para si octavius mientras una pequeña onda eléctrica descargara su mente sobre el cerebro de quien huía, este se paralizaría cayendo por el techo de una fabrica hasta algo que amortiguaría su caída, fuera destino o coincidencia esto haría que spidey le perdiera la pista, su huida había sido un éxito... podría decirse. Pasaron un par de minutos, las memorias de oto octavius e alojaban en aquel nuevo cerebro, y recolectaba los recuerdos que tenia. Abrió los ojos.. sus nuevos ojos, parpadeo… - no puede ser… estúpido hombre araña ¿ahora que pasara conmigo? – dijo incorporándose, sintiéndose extraño, tenía que ver donde había terminado. Tambaleándose camino hasta encontrar un espejo… llevándose una gran sorpresa – no…¡no puede ser¡
El espejo le devolvía la visión más inesperada, pero era indudable, que ahora estaba en ese cuerpo, de cabello blanco y largo, hermosas y delicadas facciones, sensuales labios rojos, un cuerpo delgado y estilizado, senos grandes y firmes, oto octavius ahora estaba en el cuerpo de la famosa black cat. Llevo sus manos a su rostro corroborando aquello.
-No puedo creerlo, ¿cómo pudo pasarme esto?, debía ser el cuerpo de spiderman- se dijo sin creerlo, pero aquella frustración por el fracaso solo le duro un minuto o dos, pues movió sus nuevas piernas, fuertes y torneadas, sus brazos... eran fuertes.
-Quizá... no este tan mal – dijo con una sonrisa mirándose de nuevo en el espejo y mirándose de perfil – me siento fantástico…. este cuerpo es joven y fuerte – dijo estirándose - ¡se siente increíble¡, mejor que mi viejo y moribundo cascaron – dijo empezando a reir con aquella femenina voz –si, si, no esta mal – dijo inclinándose hacia el espejo – esto podría funcionar… este cuerpo podría ser mucho mejor…

Las mujeres guerreras Cap III

Emma Watson es Draxen
Corrió con todas sus fuerzas por la frondosa selva, apartaba
de su rostro las plantas que le rodeaban. Sus pies se pararon en el principio
del precipicio, se paro en seco al ver la caída. Se resbalo una gota de sudor
por su frente al escuchar como las pisadas se acercaban hacia ella. Una gran
sombra creció ante ella, al querer girarse sintió como la gravedad le atraía al
precipicio. Comenzó a gritar sin cesar cuando caía por la llanura, no dejaba de
rodar, sentía como la tierra le rodeaba sin cesar y como parecía que no tenía
fin su caída libre. Su cuerpo se detuvo y ella abrió los ojos. Suspiro de alivio al poder estar a salvo de aquella bestia y a ver sobrevivido a la
caída. Sus ojos se abrieron como platos al ver aquello, era increíble pero eran
unas enormes ruinas de algo que existió en aquel planeta. Comenzó a entrar
hacia aquel lugar, un sitio con millones de años a sus espaldas. Sus ojos se perdían
en sus grandes murallas y en sus extraños dibujos. Parecía que un ser
desconocido hubiera exterminado con toda la población, un dios borracho de
poder. Todo aquello parecía tan enorme y ella se sentía tan diminuta. Unos extraños
ruidos se escucharon a lo lejos, unos ruidos que rebotaban entre las ruinas de
aquel lugar. Escondida pudo ver un grotesco espectáculo, varios seres vestidos
con disfraces de plumas y huesos tenia atada a una joven. Una cría de unos dieciséis
años, que estada semidesnuda y su piel estaba manchada de polvo y mugre. Alrededor
de ellos había amontonado cientos de huesos y carne podrida. Respiro profundamente
en su escondite, parecía que se pegarían un banquete con la chica.

Miro a su alrededor pudiendo ver una piedra, la cogió con
cuidado comprobando su peso. Se haría la heroína para salvar a la chica,
suspiro y pensó fríamente. A hora era Helen y ella lo hubiera hecho son pregúntaselo
dos veces.

Los extraños personajes afilaron unas enormes espadas, esa
noche aparte de sacrificar a una cría a sus dios se pegarían un festín. Una piedra
a toda velocidad choco contra la cabeza de uno de ellos, dejándolo tirado en el
suelo sin sentido. El otro individuo vio a la chica y la señalo con su espada.

-Morirás-Grito con su horripilante voz.

El extraño ser la ataco con la espada y ella se comenzó a
defender de los ataques con la piedra, paraba esa espada sin cesar. Un fuerte
golpe en el rostro hizo que callera de espaldas y apareciera un charco de
sangre.

La chica atada intento hablar quería que le desatara, Helen
se acercó a uno de sus atacantes que estaba tirado en el suelo. Le quito la
mascara de hueso y plumas, pudo ver que era una mujer con los dientes
retorcidos y afilados. Cogió su laser y desato a la chica, esta al sentirse
segura se puso de rodillas ante ella.

-Tu me as salvado, te debo la vida-Dijo la chica-Quiero
seguirte a donde vallas.

Helen se quedo sorprendida ente aquello, la chica se levanto
y se acerco a ella y fascinada vio el tatuaje de los marines que llevaba en el
hombro.

-De que clan perteneces-Pregunto.

-Me llamo mmm Helen y no pertenezco a ningún clan-Dijo
Helen-Tu quien eres.

La chica se llevo la mano al pecho y sonrió, sonrió con esos
dientes negros.

-Soy Draxen y soy una oscura-Dijo Draxen.

-Una oscura?-Pregunto Helen.

La chica sonrió y la miro a los ojos a su heroína:

-Tienes hambre Helen yo soy buena cocinera-Dijo Draxen

martes, 11 de noviembre de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULO 24

FRANCO REGRESA.

Habían pasado casi una semana del triste episodio de mi cuasi violación por parte de ese odioso ejecutivo portugués. Era día viernes cuando llegué a las oficinas del banco y me informaban que Franco me esperaba en su despacho. Había regresado de su inesperado viaje.
-Alejandra que bueno verte. ¿Cómo estás?
Franco me abrazó en forma efusiva mientras me daba un suave beso en la mejilla.
-Si, yo estoy bien. ¿Cómo estuvo tu viaje?
- Si bien. Como te dije las veces que te llamé por teléfono, era importante mi viaje y por eso quería que conversaramos . No te dije nada por celular porque quería hacerlo personalmente. Pero de ese tema hablaremos después. Toma siento.
Sentí una alegría que no podía describir ciertamente al verlo allí en su puesto de trabajo con esa facha segura e imponente con ese semblante que poseía y que ahora como la mujer que yo era, entendía lo que ese hombre significaba para los gustos de las personas con mi ahora mismo sexo. Era un tipo guapo, caballero, millonario exitoso y para mi suerte, como decía mi secretaria, “yo le interesaba más que por mis capacidades profesionales, si no más aun, como mujer” Esta mujer bellísima en que ahora misteriosamente me había convertido y que no me cansaba de mirarme en los espejos como si aun dudara que esta metamorfosis de hombre a mujer fuera verdad. No podía decir que yo era una víctima de estos sucesos, porque estos cambios habían sido demasiado benevolentes para conmigo. Era como si hubiese sido privilegiado con este misterioso cambio de sexo que me había afectado, dando un vuelco tan positivo y beneficioso para mí.
Franco se sentó sobre la mesa de su escritorio mientras yo lo hacía en el sillón de visitas frente a él. Crucé mis piernas como toda una señorita esa misma en la que ahora me había convertido y en la que ya me había acostumbrado a asumir.
- Quiero hablar sobre el incidente con el ejecutivo portugués.
- Ya te lo expliqué por telefono. No le demos más vueltas a ese desagradable asunto.
- Pero Alejandra Es algo que como la empresa seria que somos no podemos dejarlo pasar por alto.
- Yo quiero olvidarlo. De verdad Franco. El tipo ya me pidió disculpas.
- ¿Porque aceptaste la invitación de alguien que apenas conocías?
Franco tenía razón. No supe decirle que no al empresario ese ¿Pero como podría explicarle que a menudo cometía errores en mi comportamiento desde que había amanecido hacía unos meses convertido en mujer?
- Me equivoqué Franco lo siento. ¿Tú has hecho cosas de las cuales te has arrepentido?
- Alejandra, corriste peligro. Y yo me preocupo por ti. Me siento responsable por lo que te suceda. Yo te traje aquí a la capital.
- Disculpa, tendré mas cuidado la proxima vez.
- Te prohíbo que salgas con nadie..¿me entiendes?-
Dijo esto ultimo acercándose y tomándome ambas mejillas con sus aunque delicadas, firmes y grandes manos; más enormes que las que yo poseía cuando era hombre.
--¿Me haras caso Alejandra?
-si lo haré.-
Me agradaba la forma de protección que me brindaba con un cierto grado de autoritarismo que en mi cuerpo de mujer me producía una sensación de sumisión que misteriosamente no me incomodaba si no muy por el contario se transformaba en una adaptación inexplicable. Nos complementábamos misteriosamente el uno con el otro de una manera casi perfecta.
Creí que me iba a besar es más creo que anhelaba que lo hiciera deseaba sentir su boca en la mía. Cuando el sonido del teléfono fijo de la oficina nos interrumpió.
-Aló .si buenos dias …si va enseguida hágalo pasar a la oficina de la señorita Alejandra.- Me miró a la vez que colgaba y me dijo- A la noche platicaremos. Te esperan en tu despacho.
Al salir de la oficina de Franco creí sentir su mirada a mis espaldas de la misma forma que yo lo hacía con las mujeres que me llamaban la atención cuando era un hombre.
Involuntariamente balancié mis caderas al caminar casi provocativamente. Ahora me percataba de aquello. Era algo que había aprendido hacer, casi sin querer y me deleitaba el saber hacerlo.
La día transcurrió de prisa como era costumbre desde que me desempañaba en mi nuevo cargo como siempre agobiado por los diferentes y delicados asuntos que debía resolver como gerenta de negocios en dicho banco.
Al llegar al departamento bajaba al gimnasio y hacía una leve rutina de ejercicios de no mas de una hora. Estaba en ello cuando sentí nuevamente la voz de Franco que llamaba.
-Supuse que estarías aquí.
-Siempre quise vivir en un edificio con gimnasio propio. Y cumplí ese sueño- decía esto mientras no dejaba de pedalear en la bicicleta estatica. Dejé de hacerlo cuando el se acercó para besarme la mejilla.
-Estoy toda transpirada- Dije mientras me secaba el cuello con la toalla.
-Bueno si quieres sube a cambiarte para que salgamos.
-¿A dónde quieres ir?
-Dije que necesitaba hablar contigo. Por eso quiero que salgamos. Recuerda que te lo mencioné hoy en la mañana. Es necesario que conversemos.
Subí de prisa el me acompañó al departamento se dedico a ver televisión mientras yo me duchaba. Mientras el agua tibia recorría mi cuerpo quise imaginar que Franco entraba al cuarto de baño a contemplar mi exquisita desnudes a probar de mis labios de mi cuerpo que bien sabía yo que comenzaba a gritos el desear tambien el beber de su virilidad de una forma inentendible como un fuego abrazador en el que de ninguna manera yo temía el correr el riesgo de quemarme. Pero en todo momento se porto caballerosamente y esbozo una sonrisa al verme salir vestida jovialmente de mi recamara.
-¿esta bien así?.
-si estas bien siempre estas bien.
-Me vestí mas juvenil y sencilla al verte a ti de jeans y camisa.
Decidí ponerme una minifalda de mezclilla y una blusa blanca casi transparente con la cual se notaba por debajo mi brasier del mismo color toda esta tenida que lucía aquella tarde de verano la acompañaba con unas sencillas aunque costosas sandalias café claras. Todo ese combinación de vestuario lo había copiado de una revista de una prestigiosa marca femenina.
Al salir del edificio, sentí la frescura del atardecer recorrer mis muslos subiendo envolvente por mis piernas rumbo hacia mi nuevo sexo cubierto por aquella coqueta prenda intima que había elegido para la ocasión. Me sentía feliz en este cuerpo maravilloso de mujer.
Continuara

lunes, 10 de noviembre de 2014

Las mujeres guerreras Cap II

Gina Carano es Helen



Se llevo las manos a la cara no podría entender lo que había
pasado, no podría ser a hora una mujer, hace unos minutos pensaba que tendría una
horrible muerto pero esto le superaba. Miraba sus frágiles manos e intentaba
darle sentido a todo aquello, su cuerpo estaba mojado y lentamente se fue
 helando. Me
pequeño laser que siempre llevaba consigo podría ayudarle. Lo cogió y pedía con
todas sus fuerzas que el agua no lo hubiera dañado. Vio delante suya un tronco apretó
fuertemente los dientes y pudo usar el laser, dio en la diana y el tronco se encendió
gracias al laser. El cielo casi infinito de aquel planeta se lleno de cientas
de estrellas y de planetas, él se había desnudado delante de aquella hoguera
esperando por fin secarse y que su ropa se secara. Acariciaba su rostro
lentamente, aquel rostro que había besado tantas veces. Miraba sus pequeñas
manos que tantas veces se habían estrechado con las suyas, acaricio esos pechos
que se volvieron en una obsesión y una sonrisa se cruzo en su rostro.

Recordaba hace unos meses como en la última misión lo perdió
todo, tenia memorizada como su comando partió hacia aquella luna de Saturno. Como
fueron a salvar una colonia de unos terroristas, desde el primer momento Helen presentía
algo negativo en todo aquello. Presentía que seria nuestra última batalla. En
su lecho de amor ella solo sabia relatar un suelo premonitorio de su muerte,
pero John solo supo reír sin cesar. Pasara lo que pasara el salvaría a Helen. Delante
de la hoguera hundió su cabeza entre sus brazos intentando acallar el dolor,
apretaba con fuerza los dientes cuando volvía ese recuerdo una y otra vez. Los terroristas
les esperaba en una cruenta emboscada y todo salto por los aires, aun recordaba
como tenia el cuerpo de su amada lleno de sangre y como ella le pedio el ultimo
beso antes de morir.

Se levanto lleno de rabia, su cuerpo femenino se iluminaba
por el fuego dela hoguera. Se miraba una y otra vez su nueva forma. No entendía
como tendría que arrastrar con el cuerpo de una persona que una vez amo.

John estaba maniatado y de rodillas en la habitación. Miraba
a su alrededor y solo podía ver los cuerpos de sus compañeros sin vida, habían sido
eliminado cruelmente. Sintió como el rifle de asalto se poso en su frente y
solo pidió que la muerte le llegara pronto. Levanto su mirada y solo podía ver
los ojos pichados en sangre de Marcus. Un
fuerte ruido se hizo con el lugar eso hizo que se despertara, ya era de día en
aquel lugar. Ese recuerdo solo había sido un maldito sueño, volvió a mirarse de
arriba a bajo pero su nuevo cuerpo no era un sueño. Al vestirse miro a su
alrededor, era infinitamente verde todo aquello. Solo esperaba que habiendo una
atmosfera respirable encontrara a seres inteligentes o por lo menos que su
muerte no fuera dolorosa. Comenzó a adentrarse por aquel lugar, fue penetrando
en aquellas espesas selvas. Era algo tan desconocido para el ya que jamás había
visto su tierra natal con vida, solo cubierta por hormigón. El sol pegaba con
fuerza al atravesar aquel lugar, en la lejanía podía escuchar extraños ruidos
de animales. Se sentía demasiado indefenso por no tener ninguna arma y mas débil
por ser a hora una mujer. Al pisar una rama sintió como cientos de ojos se clavaban
en el, como algo se relamía al verlo andar. Se paro en seco dispuesto a salir
corriendo con todas sus fuerzas, vio como ese gran monstruo se acercaba a él. Sentía
como esa cosa peluda de cientos de ojos y cientas de garras le olía sin cesar. Sentía
como una asquerosa lengua fue acariciando su delicada piel, sin pensarlo dos
veces cogió su laser del bolsillo. Trago saliva y quemo aquel ser en todo el
rostro, cuando comenzó a gritar sin cesar pudo al fin salir corriendo.

blog de elizabeth

sábado, 8 de noviembre de 2014

Mujeres guerreras cap I

Gina Corano es Helen



Una estrella fugaz fue atravesando el cielo
a toda velocidad, una estrella que se acerba peligrosamente a la atmosfera de
aquel enorme planeta, esa estrella comenzó a tomar forma lentamente a adquirir
una imagen. Era una capsula de rescate que fue cayendo a toda velocidad,
atravesando el azul cielo. Ese planeta tan verde y lleno de vida era donde se estrellaría
esa forma de escape. Dentro de la capsula su tripulante gritaba con fuerza al
saber que con esa velocidad su muerte era anunciada. Cerraba los ojos pensando
en cientas de cosas que habían pasado, por unos instantes el pasado fue pasando
por su mente. El frio tacto de un rifle de asalto era lo que sentía a un en su
frente, esos ojos de locura mirándolo son cesar a un le seguían.

Sentía como su carne se desgarraba, como
los huesos se rompían y su boca se llenaba de sangre. Sentía como sus músculos
se retorcían sin cesar. Cerró lentamente los ojos sabiendo que por la presión su
cuerpo acabaría explotando, pero era tanto dolor que no le dejaba morir tranquilo.
Ante sus manos destrozadas tenia a un la foto de Helen, quería ver antes de
morir a alguien que amaba mas que su propia vida. Quería por unos segundos
volver a estar junto a ella en su cama, volver a sentir sus besos y el calor de
su piel entre sus manos.

La capsula perdió su destino al chocar contra
unas montañas, rebotando contra unos arboles y estrellándose contra un
cristalino y tranquilo lago. La capsula se abrió dejando escapar de su muerte
submarina al joven, comenzó a nadar con todas su fuerzas por poder volver a hinchar
sus pulmones con oxigeno. Al poder llegar a la superficie, comenzó a respirar
con dificultad. Estaba sorprendido por poder respirar aquel oxigeno, tenia
tanta suerte que en aquella galaxia hubiera un planeta con el mismo oxigeno que
la tierra. Miro a su alrededor viendo un mundo extremadamente verde y vivo. Algo
como aquello solo lo había visto en fotos, solo había visto fotos antiguas de
la tierra antes de ser devastada por las guerras y la contaminación. Se sentía diferente,
sentía en su interior como algo hubiera cambiado. Nado asta la orilla con todas
sus fuerzas, al salir del agua sus rodillas se clavaron contra la mojada arena.
Respiro con fuerza mirando su alrededor. Callo contra el suelo observando el enorme
cielo que le rodeaba, observando esas tres lunas que adornaban el cielo. Se llevo
las manos a la cara observando algo extraño, esas manos eran tan familiares como
suaves, se alejaban tanto de sus manos rudas, a su mente volvía la imagen de su
amada Helen, se acarició el rostro sintiendo la suavidad cuasi femenina de una
mejer. Sentía las formas que había estudiado tantas veces de su ser mas
querido. Se levanto lentamente y se acercó al agua cristalina, sus ojos se
abrieron como platos al ver que era la viva imagen de Helen. Acaricio sus curvas
atrapadas por esa ropa de marine. Cayo al suelo sin entender nada, metió su
mano entre los pantalones para confirmar esa extraña pesadilla. No podría ser,
un grito de dolor y desconcierto confirmo que se había convertido en una mujer
en la viva imagen de la mujer que quería.

Blog de Elizabeth Thor